Riding South Asia

Vietnam-Camboya-Tailandia. 10 semanas de libertad y felicidad por el Sudeste Asiático.

Siempre había tenido curiosidad por las culturas asiáticas y era la hora de poder conocerlas personalmente. ‘GOOD MORNING VIETNAM!!’ Una vez en Hanói decidí comprarme una moto para poder conocer Vietnam a mi cuenta y a mi ritmo. Comunicándome con los vietnamitas como podía, y tras probar unas cuantas motos, por fin encontré la moto perfecta para el viaje: Honda Win 110cc. Es la moto más común entre vietnamitas y viajeros que van en moto. La moto es pequeña, ligera, hay piezas de recambio en cualquier esquina, se le puede montar la mochila detrás con ayuda de unos cuantos pulpos, y es suficiente para andar por los viejos y bacheados caminos de Vietnam.

Tras probar un par de días la moto mientras exploraba Hanói, empezaba la ruta del norte. Me llevó dos semanas terminar la ruta (con muuucha tranquilidad).

Hanoi – Mai Chau – Moc Chau – Son La – Sapa – Lao Cai – Bac Ha – Ha giang – Tam Son – Vu Linh – Hanoi.

INCREIBLE! Es una ruta circular que pasa por pequeños pueblos mientras descubres las diferentes etnias que pueblan esa tierra. Las carreteras son increíbles, con unas vistas que te hacen parar cada 10 minutos para contemplar y disfrutar del paisaje. Eso sí, acordaos de ir bien abrigados!! 

Una vez terminada la ruta del norte me fui a la famosa Bahía de Halong. Todo el mundo que viaja por Vietnam habla maravillas de la bahía. Y no es para menos!! Según cuenta la leyenda local, cuando los vietnamitas luchaban contra los chinos que trataban de invadirlos, el emperador Jade envió una familia de dragones para ayudar a defender su tierra. Estos dragones escupían joyas y jade. Las joyas se convirtieron en las islas e islotes de la bahía, uniéndose para formar una gran muralla frente a los invasores, y de ese modo lograron hundir los navíos enemigos Ha Long significa «dragón descendente».

Desde la Bahía de Halong comencé a descender por la costa hasta llegar a Ho Chi Minh. Tarde unas dos semanas en hacer este tramo. Y aunque lo mejor de Vietnam ya lo había pasado, todavía quedaban muchos rincones mágicos por descubrir. La “bahía de Halong en tierra” de Tam Coc, la ciudad imperial en Hue, las montañas y los alrededores de Dalat, el casco antiguo de Hoi An, las playas de Mui Ne y alrededores, el parque nacional Cat Tien, el delta del Mekong

Tras un par de días en Ho Chi Minh decidí vender la moto y pasarme a mi siguiente destino: Camboya. Tras más de un mes en moto viajando a mi ritmo tocaba coger un autobús muuuuy pequeño de muuuchas horas para pasar de Ho Chi Minh a Phon Penh.

Camboya es mucho más que los templos de Angkor. Es un país maravilloso, “oculto” entre dos grandes como son Vietnam y Tailandia, y aunque pase desapercibido merece mucho la pena dedicarle más tiempo a conocer a su gente, costumbres y paisajes. Pese a que todo el mundo conoce la famosa guerra de Vietnam (o por lo menos le suena de algo), a muy poca gente le suena el infierno que tuvieron que pasar no hace mucho los Camboyanos. Los Jemeres Rojos. Y aun y todo te sorprende la amabilidad y el cariño con el que te tratan.

Phon Penh – Sihanoukville – Koh Rong Samloem – Kampot – Battambang – Siem Reap

Aunque las ciudades en Camboya sean bastante sucias, todo se arregla con su gente y con los lugares para visitar. Tras unos días paseando por la capital decidí bajar hacia la costa con la intención de ir a alguna isla. Bajé a Sihanoukville y de ahí salía el ferry hacia dos islas: Koh Rong (grande) y Koh Rong Samloem (pequeña). Me comentaron que la isla grande era más turística y fiestera, y que en la pequeña había una playa bastante alejada con alguna cabaña donde dormir que les había encantado. Así que allí fui! Increíble!!! De postal!!! Y casi estábamos solos!!! El sitio se llamaba Driftwood, eran unas cabañas al borde de la playa todo construido con madera y material reciclado. Los “dueños” llevaban unos 3 años viviendo allí y cobraban 2 dólares por dormir. Para llegar a Driftwood hay que coger el ferry de Sihanoukville a Koh Rong Samloem. Exactamente a M´pai bei. De ahí hay dos opciones: ir 1 hora andando por la jungla, o coger un bote que te lleva hasta la playa.

Tras una semana en Driftwood volví a Sihanoukville para ir hacia Kampot, visitarlo en un par de días, y subir hasta Siem Reap para por fin visitar los Templos de Angkor. Las altas expectativas se cumplieron. Un recinto arqueológico en medio de la selva con más de cien templos, lagos, palacios… Alquile un TukTuk para todo el día, y me pase el día recorriendo los templos.

Bangkok – Ching Mai – Chiang Rai – Pai – Bangkok.

Me habían hablado de Bangkok, y no precisamente bien, y tengo que admitir que es de lo que menos me gusto del viaje. Turismo sexual y de borrachera, olor a rata muerta por toda la ciudad, tráfico estresante, locales intentando timar al turista cada vez que pueden… Es una ciudad de paso en la que pasando un par de días visitándola es más que suficiente. De Bangkok subí a Chiang Mai en un tren que pasaba por aldeas rurales con muuucha vegetación, y gracias a los paisajes las 10 horas de tren se me pasaron volando. Una vez en el norte visite los templos y los rincones de Chiang Mai – Chiang Rai – Pai en moto (de alquiler). Nada que ver con la Tailandia que había visto en Bangkok… Cascadas, lagos, termas, montañas… Muy recomendable para pasar un par de semanas!

Y hasta aquí el relato de mí viaje! Habréis observado que fuera de los lugares más turísticos también hay vida en el sudeste asiático. Solo hacen falta tiempo, querer descubrir destinos no conocidos… y una moto!





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